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En México ya hay más autos que personas. Grave es poco decir

En México ya hay más autos que personas. Grave es poco decir

Cuando hay más autos que personas en una localidad, hay también no uno, sino varios problemas muy grandes. Esto es resultado claramente de políticas públicas deficientes, de un sistema de transporte público carente de cubrir por completo las necesidades de las personas, entre otros asuntos.

No todo son malas noticias, por supuesto.

CDMX , Saltillo y Guadalajara han avanzado en cuanto a infraestructura, sin embargo, en enero del año en curso, el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), presentó en su estudio del Índice de Movilidad Urbana (IMU), datos que revelan que de 1990 a 2017, el número de unidades vehiculares creció un 5.3% al año, mientras que la población únicamente crece el 1.5%.

Alarmante lo anterior, porque si bien la sobrepoblación es ya un problema tremendo, ser una nación con más autos que personas, y en donde de cada 100 vehículos en los que podrían viajar hasta 500 personas (5 por auto) sólo viaja 1 por auto, estamos perdidos.

Emisiones contaminantes, tráfico, estrés, ineficiencia laboral son algunos de los aspectos que se desatan debido a ello.

Significa que el número de vehículos crecen 3.5 veces más rápido que la población.

La ciudad en la periferia

La sobrepoblación afecta en gran medida la ya de por sí nula planeación de la capital del país.

Los cerros se llenan cada vez más de casas precarias, a más de dos horas de distancia de las zonas laborales o escolares.

Los traslados se vuelven más tediosos, y el sistema de transporte público se vuelve más inseguro e ineficiente, a medida que más y más personas requieren utilizarlo.

¿Pero qué soluciones se proponen?

El IMCO propone estos 6 preceptos. Habrá que ver qué dicen los gobiernos, cuyos miembros, por supuesto, jamás se han subido a un camión que va de metro Santa Martha hasta Chalco.

  1. Promover transporte público, limpio, y financieramente sostenible con precios que cubran los costos de operación, pero con tarifas diferenciadas para que la población vulnerable pague menos.
  2. Permitir la innovación y el surgimiento de nuevas opciones de transporte administradas a través de tecnologías de la información. Desregular primero en lugar de prohibir y generar regulación basada en evidencia, por medio del intercambio de información entre Gobierno y empresas.
  3. Elaborar una ley de movilidad que dé prioridad al peatón, así como a la planeación de sistemas de transporte público y no motorizado.
  4. Incentivar el uso de transporte público y no motorizado, y financiarlo a través de impuestos verdes, como la tenencia, cobro de vialidades urbanas e impuesto sobre gasolinas.
  5. Fomentar el crecimiento de ciudades más compactas con usos de suelo mixto, incentivos fiscales para la construcción de vivienda social en el centro de las ciudades, bancos de tierra públicos para proyectos de desarrollo orientados al transporte (DOT) y la eliminación de requerimientos mínimos de cajones de estacionamientos (como en CDMX y Guadalajara).
  6. Dotar a los Institutos Municipales de Planeación (Implanes) con atribuciones necesarias para sancionar, a fin de que se cumplan los Planes de Ordenamiento Territorial.

¿Qué opinas de estas medidas?

#teamBUSSI

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